El Columpio

El Columpio

“…la guinda de la torta fue el anuncio de un ‘proceso constituyente’. Todo gobierno alguna vez se ve forzado a improvisar un anuncio para cambiar el foco de la conversación. Pero improvisar con la piedra angular de una república democrática —su Constitución— marcó un récord de liviandad en la política nacional…”.
Todo padre o madre sabe que si su hijo se columpia con prudencia, el péndulo vuelve al centro y no hay peligro; pero que si la criatura va demasiado lejos en una dirección, lo más probable es que salga volando y termine en la urgencia hospitalaria.

Lo mismo le pasa al Gobierno. Habiendo azuzado por dos años un reformismo hiperactivo que más se parecía al populismo, ahora da indicios de un retorno al centro e instala dos portentos en las carteras de Interior y de Hacienda. Pero a menos de 24 horas, sus propias bancadas parlamentarias salen a enmendarle la plana y dicen que no aceptarán tal cosa, al tiempo que los grupos de interés que se benefician de las leyes en trámite se declaran en estado de alerta.

El peso de la prueba —qué duda cabe— está del lado del Gobierno. Para que el país crea que se inaugura una era de apertura y diálogo, tendrá que hacer cambios, partiendo por la premisa fundante de su estrategia política.
Por razones insondables (Michelle Bachelet lideraba ampliamente en todas las encuestas preelectorales), la Nueva Mayoría decidió que para triunfar primero y gobernar después era menester comprarse toda demanda de cuanto grupo de presión se cruzó en su camino: fin a todo incentivo tributario al ahorro, menoscabo a los colegios subvencionados, gratuidad total y a cualquier costo en la educación superior, y un “proceso constituyente” cuyo contenido nadie aún ha podido desentrañar.

La peligrosa política del euro

La peligrosa política del euro

SANTIAGO – El jurado aún no decide si Grecia logrará evitar el default, permanecer en la eurozona y revertir la brutal contracción de su economía. Pero cualquier jurado justo ya se hubiera pronunciado sobre las consecuencias políticas de la moneda común: un fracaso total.

Por supuesto, la justificación del euro siempre fue de índole política y se dio en dos variedades: la burda y la elevada.

La justificación burda, rara vez discutida en forma directa por gente de buenos modales, era que los países de Europa meridional gastaban demasiado e imponían una carga tributaria muy baja, por lo que se endeudaban en exceso. Mientras pudieran financiar sus déficits emitiendo moneda y devaluándola de vez en cuando, no dejarían de ser imprudentes. Sólo la camisa de fuerza del euro y una política monetaria dirigida desde Frankfurt podrían hacerlos entrar en vereda.

Ésa era la teoría. En la práctica, el resultado fue exactamente lo opuesto. Tras que desapareciera el peligro de la devaluación, los diferenciales de las tasas de interés se desmoronaron, y con ellos el costo de los créditos. Los países europeos de menores ingresos se inundaron de dinero barato proveniente del exterior. En algunos – Grecia, Italia, Portugal – este dinero financió un gasto público insostenible. En otros – España e Irlanda – financió las ilusiones extravagantes de ciertas empresas inmobiliarias privadas. Las deudas se dispararon por doquier.

Meritocracia y democracia en la educación pública

Meritocracia y democracia en la educación pública

SANTIAGO – ¿De dónde provienen las elites latinoamericanas? Si nos guiamos por el realismo mágico, tendencia literaria que una vez fue de gran popularidad en Estados Unidos y Europa, pertenecen a una de las 14 familias (sí, 14 es el número que se repite) que desde la colonia son propietarias de toda la tierra arable – y de todo lo demás.

Pero la realidad es más compleja que la ficción. En la mayor parte de América Latina, las familias tradicionales hace mucho tiempo que aprendieron a compartir el poder político con una elite diferente: urbana, profesional, culta y egresada de los mejores liceos y universidades públicas de la región. En Chile, sin embargo, esto podría estar a punto de cambiar.

El Instituto Nacional es tan antiguo como la República de Chile. Es gratis, tiene un sistema de admisiones basado sólo en el mérito, y estudiantes de familias de clase media o de sectores populares componen la mayor parte de su alumnado.

En las pruebas de selección para la universidad que se realizaron el año pasado, veintidós alumnos del Instituto Nacional obtuvieron puntajes nacionales – muchos más que los nueve provenientes del segundo mejor plantel, un colegio privado y caro del Opus Dei. En el Instituto Nacional y en su par femenino, el Liceo 1, se han educado dieciocho presidentes chilenos, y cuatro de los últimos siete, entre ellos Michelle Bachelet.

Declaración Oficial Andrés Velasco – Caso Penta

Queremos compartir con ustedes, la entrevista completa que Andrés Velasco dio a la prensa después de su declaración ante e fiscal del caso Penta.

Apostando por Ucrania

Apostando por Ucrania

KIEV – Hace un año, jóvenes ucranianos arriesgaban su vida en la Plaza de la Independencia de Kiev defendiendo un acuerdo que iba a acercar a su país a la Unión Europea. Ese levantamiento puso fin a un régimen corrupto y – después de elecciones libres y justas – llevó al poder al gobierno más reformista que haya tenido Ucrania en su historia.

Cabría suponer que el heroico compromiso de los ucranianos con los ideales democráticos de Europa iba a desatar una ola de apoyo por parte de Occidente a un país que lucha contra la agresión rusa y la inestabilidad económica. Pero no ha sido así. De hecho, a pesar de que durante la cumbre de 2014 los líderes europeos tomaron la valiente decisión de “mantener el rumbo” con las sanciones a Rusia, no se pronunciaron mayormente sobre la ayuda a Ucrania.

Donald Tusk, el ex primer ministro de Polonia que lideró su primera cumbre como Presidente del Consejo Europeo, está a favor de un mayor financiamiento para Ucrania. Pero, según lo informa el Financial Times, la voluntad de varios países europeos de reunir los fondos permanece “tibia en el mejor de los casos”.

Al enfrentar las crisis de la deuda en la zona euro, los líderes europeos una y otra vez han esquivado el problema, lo que ha provocado una recesión innecesariamente profunda y prolongada. Ahora están a punto de cometer el mismo error con Ucrania, con consecuencias que potencialmente serían aún más devastadoras.