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De Argentina con amor

De Argentina con amor

Dicen que el Presidente Sebastián Piñera es un hombre afortunado. Esa fortuna se aprecia —entre otras cosas— en el gobierno argentino con que le tocó convivir. El de Buenos Aires es un gobierno serio, con ministros y funcionarios de primera calidad técnica. Un gran contraste con el régimen kirchnerista que gobernaba argentina en los años que fui Ministro de Hacienda. Entonces nos tocó sufrir cambios unilaterales de contratos, impuestos ilegales y un corte casi total del gas que entonces usábamos para producir electricidad y calentar nuestras casas. Vaya que han cambiado las cosas desde entonces.

En la integración con Argentina hay un potencial enorme. Hace literalmente dos siglos que venimos hablando de eso y no ha pasado mucho, pero puede que haya llegado el momento de avanzar. Partiendo por infraestructura binacional para cruzar la cordillera. Juntos sumamos más de 60 millones de personas y un producto total de cerca de un trillón (un millón de millones) de dólares, pero no tenemos ni un solo camino de alto estándar que esté abierto con certeza los 365 días del año.

Infartos ideológicos

Infartos ideológicos

SANTIAGO – El proyecto de ley de salud impulsado por Donald Trump –llamado “Ryancare”, por el Presidente de la Cámara, Paul Ryan– hubiera dejado sin cobertura a 24 millones de estadounidenses, de acuerdo a las cifras de la Oficina de Presupuestos del Congreso de Estados Unidos. Pero esta no fue la razón por la cual lo rechazaron los republicanos más conservadores. A pesar de que hubiera significado un triunfo político para Trump y para su propio partido, los conservadores se negaron a apoyar el proyecto porque era insuficiente para desmantelar la Ley de Salud Asequible de Obama (“Obamacare”), que tanto odian.

Liberales a las barricadas

Liberales a las barricadas

SANTIAGO – Desde Austria, Francia y Estados Unidos, hasta Polonia, Las Filipinas y Perú, los populistas iliberales van en aumento. Algunos culpan a la globalización arrolladora, otros a la desigualdad de ingresos, y otros a elites desconectadas que simplemente no entienden.

Pero estas explicaciones –por muy plausibles que sean– dejan de lado el punto más importante. El problema no es simplemente económico, sino político. El mayor logro político de la humanidad es la democracia liberal. Sin embargo, en todas partes del mundo, los liberales demócratas son reacios a abogar por ella. No sorprende, entonces, que estén perdiendo la batalla por conquistar los corazones y las mentes de los ciudadanos.

Patricio Aylwin

Patricio Aylwin

Cuando conocí a Patricio Aylwin, se me entró la voz.

Corría 1991. Don Patricio era Presidente de la República y yo un joven asesor en el Ministerio de Hacienda. El ministro de la época, Alejandro Foxley, me encargó informar al Presidente de las conversaciones con México, país con el que negociábamos un acuerdo de libre comercio.

Camino a la reunión iba confiado; como miembro del equipo negociador chileno, conocía bien el asunto. Pero una vez que entramos al comedor presidencial, me invadieron los nervios. Estábamos en el palacio de La Moneda, y ese señor delgado que tenía al frente era el Presidente de la República. “Explícale al Presidente” dijo mi jefe, el ministro, y yo abrí la boca para hablar…. pero no salió sonido alguno. Otro intento… y con desesperación y tremenda vergüenza escuché como surgían de mi garganta unos ruidos incomprensibles.

El gobierno necesita realismo con renuncia

El gobierno necesita realismo con renuncia

En entrevista con revista CARAS, Andrés realizó un análisis respecto a la situación actual de las reformas del gobierno, los nuevos desafíos de Fuerza Pública y otros temas de contingencia política.

“Celebro que se haya instalado en el debate la desigualdad, pero resulta que las grandes causas como el desempleo de mujeres vulnerables jefas de hogar y de los jóvenes están ignorados. Por otro lado, Chile está en medio de una tremenda transición demográfica; en 20 años habrá más adultos mayores que menores de 18, lo que exigirá un cambio radical en la forma de habitar las ciudades y en la entrega de servicios públicos. Otro gran tema es que ya es hora de dejar de pensar en vivir a costa de la riqueza natural. Hay que evaluar nuestra inserción en el mundo. De La Serena al norte, más del 70 por ciento de los empleos están vinculados a la minería; si ésta en 25 años dejará de ser lo que es hoy, ¿alguien está pensando de dónde se generarán nuevos puestos de trabajo?”

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