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Nuestro océano está en peligro

Nuestro océano está en peligro

Esta semana se reúnen en Chile líderes políticos, científicos y activistas de todo el mundo en el congreso Nuestro Océano. El océano es nuestro, pero lo estamos contaminando y sobre-explotando como si fuera ajeno. Pese a que la degradación del océano no es tan visible como la deforestación, es igualmente peligrosa. Por lo menos la mitad del oxígeno que respiramos proviene de sus aguas, las que absorben más dióxido de carbono que los bosques.

El callejón sin salida del corbynismo

El callejón sin salida del corbynismo

SANTIAGO – América Latina tiene un nuevo producto de exportación: la reacción populista. Primero arribó a las cálidas y receptivas costas del Mediterráneo para nutrir el apoyo a Syriza en Grecia y a Podemos en España. Ahora ha llegado al Reino Unido.

A quienes conocen América Latina les resultará conocido el corbynismo, la ideología de Jeremy Corbyn –miembro del parlamento británico que admira a Hugo Chávez, justifica la invasión de Ucrania por parte de Putin, y ahora el líder del venerable Partido Laborista. El corbynismo propugna el financiamiento monetario de los déficits fiscales (que ahora se llama “relajación cuantitativa del pueblo”), la nacionalización de las industrias (empezando por los ferrocarriles), y el fin de la competencia y de la prestación de servicios públicos por privados. Estas son posturas que el ex Primer Ministro Tony Blair y sus simpatizantes pensaban -equivocadamente, al parecer- que habían consignado al basurero de historia.

Por supuesto que este nuevo populismo (compartido por Bernie Sanders, el rival de Hillary Clinton) tiene mucho de qué alimentarse. Como lo ha enfatizado Martin Wolf, la crisis financiera de 2008-2009 hizo que muchos votantes se enojaran -y con razón- con “los codiciosos plutócratas y sus lacayos en la política y los medios”. El premio Nobel Paul Krugman (quien a veces parece corbynista, pero no lo es) y Wolfgang Munchau subrayan que la izquierda moderada en Europa perdió apoyo popular por estar demasiado dispuesta a aceptar la versión extrema de austeridad fiscal exigida por Alemania y sus aliados de corte ortodoxo.

La debacle de las monedas de los mercados emergentes

La debacle de las monedas de los mercados emergentes

SANTIAGO – Con el nivel récord al que ha llegado la reciente depreciación de las monedas de Malasia, Indonesia, Sudáfrica, Turquía, Brasil, Colombia, Chile y México, los operadores cambiarios alrededor del mundo preguntan: ¿cuánto más pueden debilitarse las monedas de los mercados emergentes?

Un método muy usado para contestar esta pregunta es tomar como base un año relativamente normal y medir cuánto se ha depreciado la moneda de un país desde entonces. Esa cifra luego se ajusta por la diferencial entre la tasa de inflación de ese país y la de sus socios comerciales. Si la tasa de cambio real resultante no difiere demasiado de la del año base, se concluye que el mercado está en equilibrio, y que ya no debería anticiparse una depreciación adicional.

Incentivo al trabajo

Incentivo al trabajo

SANTIAGO – Algunas políticas económicas son analfabetas porque causan una ineficiencia evitable. Otras son crueles porque causan un sufrimiento humano evitable. No hay muchas que sean económicamente analfabetas y crueles al mismo tiempo, pero el gobierno conservador del Reino Unido lo acaba de lograr al recortar los créditos tributarios para los trabajadores de bajos ingresos.

El modelo para este sistema, creado por un gobierno laborista en 2003, es el programa estadounidense llamado Earned Income Tax Credit [Crédito Tributario al Ingreso Laboral]. En la práctica, los dos sistemas funcionan como un subsidio salarial para quienes reciben remuneraciones bajas, reduciendo la pobreza – especialmente para mujeres con hijos pequeños – y fortaleciendo los incentivos al trabajo.

Reconstruir el centro político

Reconstruir el centro político

Andrés Velasco:”Ser de centro implica luchar por las ideas propias, no limitarse a sugerir matices -vocablo tan de moda- a proyectos de ley de matriz ideológica distinta a la del centro reformista. A punta de parches no se genera ni buena legislación ni mucho menos un proyecto político de largo alcance…”.

Un fantasma recorre Chile: el fantasma de la ausencia del centro político. A Chile le fue bien cuando al centro le fue bien. Así ocurrió en los años 30 y 40, cuando de la mano del Partido Radical surgió una nueva clase media y se construyeron los cimientos de un Estado de Bienestar en nuestro país. Ocurrió también en la década de los 60, cuando un nuevo centro de inspiración social cristiana llegó al poder con un impulso reformista y renovador. Y ocurrió, por supuesto, en 1990-2010, cuando la colaboración del centro y la izquierda renovada hizo posible década tras década de estabilidad y progreso.

Hoy el centro político está debilitado. Y las consecuencias para Chile están a la vista. En parte esa debilidad es resultado del nefasto sistema electoral legado por la dictadura, que impuso el marco único de la opción binaria. También engendró una dinámica electoral en que, al apostar cada coalición por asegurar un escaño, la disputa se daba por el voto duro de cada sector y no por el voto mayoritario de centro. El resultado fue un Congreso con ideas mucho más extremas y polarizadas que las del electorado nacional.