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Apostando por Ucrania

Apostando por Ucrania

KIEV – Hace un año, jóvenes ucranianos arriesgaban su vida en la Plaza de la Independencia de Kiev defendiendo un acuerdo que iba a acercar a su país a la Unión Europea. Ese levantamiento puso fin a un régimen corrupto y – después de elecciones libres y justas – llevó al poder al gobierno más reformista que haya tenido Ucrania en su historia.

Cabría suponer que el heroico compromiso de los ucranianos con los ideales democráticos de Europa iba a desatar una ola de apoyo por parte de Occidente a un país que lucha contra la agresión rusa y la inestabilidad económica. Pero no ha sido así. De hecho, a pesar de que durante la cumbre de 2014 los líderes europeos tomaron la valiente decisión de “mantener el rumbo” con las sanciones a Rusia, no se pronunciaron mayormente sobre la ayuda a Ucrania.

Donald Tusk, el ex primer ministro de Polonia que lideró su primera cumbre como Presidente del Consejo Europeo, está a favor de un mayor financiamiento para Ucrania. Pero, según lo informa el Financial Times, la voluntad de varios países europeos de reunir los fondos permanece “tibia en el mejor de los casos”.

Al enfrentar las crisis de la deuda en la zona euro, los líderes europeos una y otra vez han esquivado el problema, lo que ha provocado una recesión innecesariamente profunda y prolongada. Ahora están a punto de cometer el mismo error con Ucrania, con consecuencias que potencialmente serían aún más devastadoras.

Desaceleración

Desaceleración

A los economistas les gustan las imágenes automovilísticas. Suelen decir que una economía experimenta una desaceleración, sufre un frenazo, o derechamente choca y se hace pedazos. Un auto se desacelera cuando el conductor saca el pie del acelerador y el vehículo sigue avanzando, pero más lento. Eso es exactamente lo que ha ocurrido con la economía de Chile.

En la década pasada —exceptuando 2008-2009, los dos años de la crisis mundial—
la economía chilena se expandió en promedio 5,7 por ciento anual. Este año, por contraste, Chile va a crecer apenas 2 por ciento, y con suerte 3 por ciento el año 2015. Es decir, esta desaceleración casi califica de frenazo.