noviembre 2014 Posts

Las dos Colombias

Las dos Colombias

BOGOTÁ – En Medellín, la segunda mayor ciudad de Colombia, uno puede escuchar una impresionante presentación hecha por la alcaldía sobre parques industriales emergentes y nuevas empresas tecnológicas. Acto seguido, un vistazo al teléfono inteligente revela que los guerrilleros acaban de secuestrar a un general del ejército, y que por eso se han congelado las negociaciones para poner fin a la larga guerra civil con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el grupo guerrillero más antiguo de América Latina.

Colombia es el único país latinoamericano donde es posible asistir a seminarios dictados en universidades de nivel mundial, informarse sobre la proliferación de empresas multinacionales de origen local y charlar con autoridades de reconocida competencia, mientras a unos pocos kilómetros de distancia connacionales se enfrentan con machetes y bazucas. En este sentido, Colombia está constituida por dos naciones, las que llevan demasiado tiempo luchando entre sí.

Por una parte, existe la Colombia del rápido crecimiento económico y del auge de las inversiones extranjeras, de las ciudades modernizadas y de las políticas sociales innovadoras. Por la otra, está la Colombia del Coronel Aureliano Buendía, el personaje de Gabriel García Márquez, quien dio inicio a 17 guerras civiles – y fue derrotado en todas ellas.

Belindia se ha pronunciado

Belindia se ha pronunciado

SANTIAGO – Hace cuarenta años, el economista brasileño Edmar Bacha bautizó a su país como Belindia, combinando una Bélgica próspera y moderna con una India pobre y atrasada. Según muchos observadores, en los comicios presidenciales del domingo pasado, la India al interior de Brasil reeligió a la presidenta Dilma Rousseff, mientras que la parte belga votó por el social demócrata Aécio Neves. Como la India es más grande, ganó Rousseff.

Dicha tesis está en vías de convertirse en la interpretación convencional de la elección en Brasil, la más reñida y enconada de los últimos tiempos. Y es fácil entender porqué. En el subdesarrollado nordeste del país, Dilma (en Brasil se conoce a políticos, tanto como a futbolistas, por su nombre de pila) arrasó con los votos.

En el sur de Brasil, que es relativamente rico y responsable del 70% de la producción económica, Aécio triunfó con facilidad. Una división similar surge cuando se clasifica a los votantes según su grado de dependencia de transferencias públicas (alto en el noreste) o sus años de escolaridad (elevados en el sur).

Sin embargo, de esta elección se desprende más de lo que sugiere el amplio panorama anterior. En 1974, cuando Bacha acuñó su término, resultaba obvio que el Brasil moderno y próspero era sólo una pequeña franja del total. Pero en 2014, Neves, el candidato del Brasil belga, obtuvo más del 48% de los votos.