El sistema previsional chileno en aprietos

El sistema previsional chileno en aprietos

SANTIAGO – Los sistemas previsionales de prestaciones definidas están bajo presión. Los cambios demográficos entrañan problemas para los llamados sistemas de reparto, en los cuales las cotizaciones que hacen los trabajadores actuales financian las pensiones. Y las tasas de interés extremadamente bajas crean problemas para los sistemas de capitalización, en los cuales el rendimiento de las inversiones previas paga las jubilaciones. Hace poco, el Financial Times se refirió a este asunto como “una crisis social y política que va en desarrollo”.

Patricio Aylwin

Patricio Aylwin

Cuando conocí a Patricio Aylwin, se me entró la voz.

Corría 1991. Don Patricio era Presidente de la República y yo un joven asesor en el Ministerio de Hacienda. El ministro de la época, Alejandro Foxley, me encargó informar al Presidente de las conversaciones con México, país con el que negociábamos un acuerdo de libre comercio.

Camino a la reunión iba confiado; como miembro del equipo negociador chileno, conocía bien el asunto. Pero una vez que entramos al comedor presidencial, me invadieron los nervios. Estábamos en el palacio de La Moneda, y ese señor delgado que tenía al frente era el Presidente de la República. “Explícale al Presidente” dijo mi jefe, el ministro, y yo abrí la boca para hablar…. pero no salió sonido alguno. Otro intento… y con desesperación y tremenda vergüenza escuché como surgían de mi garganta unos ruidos incomprensibles.

El gobierno necesita realismo con renuncia

El gobierno necesita realismo con renuncia

En entrevista con revista CARAS, Andrés realizó un análisis respecto a la situación actual de las reformas del gobierno, los nuevos desafíos de Fuerza Pública y otros temas de contingencia política.

“Celebro que se haya instalado en el debate la desigualdad, pero resulta que las grandes causas como el desempleo de mujeres vulnerables jefas de hogar y de los jóvenes están ignorados. Por otro lado, Chile está en medio de una tremenda transición demográfica; en 20 años habrá más adultos mayores que menores de 18, lo que exigirá un cambio radical en la forma de habitar las ciudades y en la entrega de servicios públicos. Otro gran tema es que ya es hora de dejar de pensar en vivir a costa de la riqueza natural. Hay que evaluar nuestra inserción en el mundo. De La Serena al norte, más del 70 por ciento de los empleos están vinculados a la minería; si ésta en 25 años dejará de ser lo que es hoy, ¿alguien está pensando de dónde se generarán nuevos puestos de trabajo?”

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Nuestro océano está en peligro

Nuestro océano está en peligro

Esta semana se reúnen en Chile líderes políticos, científicos y activistas de todo el mundo en el congreso Nuestro Océano. El océano es nuestro, pero lo estamos contaminando y sobre-explotando como si fuera ajeno. Pese a que la degradación del océano no es tan visible como la deforestación, es igualmente peligrosa. Por lo menos la mitad del oxígeno que respiramos proviene de sus aguas, las que absorben más dióxido de carbono que los bosques.

El callejón sin salida del corbynismo

El callejón sin salida del corbynismo

SANTIAGO – América Latina tiene un nuevo producto de exportación: la reacción populista. Primero arribó a las cálidas y receptivas costas del Mediterráneo para nutrir el apoyo a Syriza en Grecia y a Podemos en España. Ahora ha llegado al Reino Unido.

A quienes conocen América Latina les resultará conocido el corbynismo, la ideología de Jeremy Corbyn –miembro del parlamento británico que admira a Hugo Chávez, justifica la invasión de Ucrania por parte de Putin, y ahora el líder del venerable Partido Laborista. El corbynismo propugna el financiamiento monetario de los déficits fiscales (que ahora se llama “relajación cuantitativa del pueblo”), la nacionalización de las industrias (empezando por los ferrocarriles), y el fin de la competencia y de la prestación de servicios públicos por privados. Estas son posturas que el ex Primer Ministro Tony Blair y sus simpatizantes pensaban -equivocadamente, al parecer- que habían consignado al basurero de historia.

Por supuesto que este nuevo populismo (compartido por Bernie Sanders, el rival de Hillary Clinton) tiene mucho de qué alimentarse. Como lo ha enfatizado Martin Wolf, la crisis financiera de 2008-2009 hizo que muchos votantes se enojaran -y con razón- con “los codiciosos plutócratas y sus lacayos en la política y los medios”. El premio Nobel Paul Krugman (quien a veces parece corbynista, pero no lo es) y Wolfgang Munchau subrayan que la izquierda moderada en Europa perdió apoyo popular por estar demasiado dispuesta a aceptar la versión extrema de austeridad fiscal exigida por Alemania y sus aliados de corte ortodoxo.